domingo, 8 de diciembre de 2013

Abismo triunfal.

Abandono, abatimiento, pérdida, vacío, insatisfacción...¿Fracaso?

Estas sensaciones son lo que siento ahora mismo, cualquiera diría que se puede estar indiferente ante tal sentir.

La verdad es que me da igual, el poseer estos atributos mayoritariamente aceptados como un fracaso existencial absoluto, no quiere decir que sea así, o al menos, en mi caso, no lo es.

¿Por qué hacer tuyos objetivos que te han impuesto otros?

Sin que te des cuenta, hay una extensa lista de cosas que piensas, de las que tú no eres su creador.
Tú no te molestas ni en preguntarte el porqué de lo que haces, prefieres que te lo den todo bien mascadito y tú, solo a recibir, a recibir sin procesar lo más mínimo, ni siquiera haces la intención de  dirigir la atención necesaria para dictaminar si aquello que se te transmite es bueno o perjudicial para ti.

Tú lo aceptas sin cuestionamiento, lo integras directamente en el inconsciente y lo conviertes en tu pensamiento, en el que has sido falsamente su creador, y que, tú, convencido de ello, actúas hasta la muerte con esa idea implantada. Y es que no te das cuenta de que estás matándote por una idea o pensamiento que ni siquiera es tuyo.

Te lo han impuesto. Tu filtro no está activado, ni quieres activarlo, lo ejecutas automatizadamente, sin un ápice de voluntad propia. Te has dejado invadir al deseo de los otros, ya no opones resistencia, tu desterritorialización es causada por el gran miedo que tienes a su voluntad de poder.

Ellos han podido contigo, te has quedado solo contra ellos.

El abismo del uno contra todos, es mi verdadero triunfo.




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