jueves, 16 de enero de 2014

La juventud perdida.

Nuestra generación se encuentra en el limbo material y espiritual, ya que no poseemos ni lo uno ni lo otro.

Toda nuestra vida hemos sido educados para el materialismo más atroz, omitiendo todo atisbo de espiritualidad en nuestras conciencias.

Esto es algo aberrante, pero al menos nos inducían a una forma de pensar y actuar, que aunque fuera bajo los cauces de la obstinación en el materialismo absoluto, éste nos procuraba, al menos una parte de nuestra constitución humana, como es la satisfacción de nuestras necesidades corporales y biológicas.


Éramos simples consumidores-animales de zoológico con el estomago bien lleno.

Vale, pues en estos últimos años y en los próximos, ya ni si quiera seremos esos animales, y ni mucho menos seres espirituales, simplemente seremos (ya somos) seres nada. Estamos en punto muerto.

No sabemos por donde tirar, y esto se da en todas las generaciones y segmentos poblacionales de la sociedad, pero en el caso de los jóvenes, es algo flagrante.

El sector de juventud, si algo está claro, es que en términos generales ha tomado conciencia de que no tiene ninguna posibilidad de medrar realizadamente  en el actual sistema socio-económico, pero, a mi juicio, se ha dividido en dos polos opuestos (ninguno de los dos válidos para la ruptura con el sistema):

En el mejor de los casos, la juventud sigue repitiendo (mayormente en facebook y demás redes sociales) los mantras progre-alternativos pro sistema prefabricados de consumo ideológico creados por la elite, y en el peor de los casos, ni siquiera es que se cuestionen ni su situación, ni la de la sociedad en  su conjunto.

Estamos ante una juventud adolecida,  embrutecida, adormecida,  envilecida, nadificada, estancada en un pseudo-activismo reformista, intelectualmente incapaz de ser creativa ni de establecer una estrategia revolucionaria que actúe como línea de fuga del sistema.

Está enquistada en los paradigmas político-económicos-sociales decimonónicos que están ya más que obsoletos ( ¿y con estas armas ideológicas se pretende luchar el neofascismo-esclavismo totalitario del siglo XXI?),  los cuales, suponen  un simple reformismo  prefabricado de alimentación de estomago y de esclavismo productivista asalariado.

Hay que felicitar a los ideólogos  de las estructuras e instituciones del  sistema estato-capitalista y a su labor sistemática en ingeniería social de masas ( a través del adoctrinamiento ideológico de carácter cienctificista considerada como religión dogmática “experta”,  y el apedreamiento mental en el inconsciente de la publicidad e industria cultural), convirtiéndonos en eso mismo, en masas con una mente de meta- colmena teledirigida  hacia un pensamiento único y adoctrinado en el consumo, productivismo, economicismo, individualismo brutalizado, en un nihilismo terrorífico y en una búsqueda sistemática del  hedonismo epicúreo más  liviano y banalizado proporcionado por el propio sistema.

Mi más sincera enhorabuena para ellos, lo han conseguido, nos han arrebatado nuestro espíritu y energía vital, han exterminado la humanidad y nos han convertido en seres nadificados-animalizados   incapaces de autogestionarse a sí mismos sin delegacionismos y sin el mayor ápice de autorresponsabilidad por la cualidad humana y su virtud.
 
 

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